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jueves, 11 de agosto de 2011

Conejo chimichurri al horno

Una receta sencilla, económica y muy, muy rica es el conejo chimichurri al horno. Sinceramente no me mata el conejo pero sí es cierto que siempre he tenidota la inquietud de cocinarlo de tal forma que me atraiga y esta es una de ellas.

Para la salsa chimichurri los ingredientes son...

1 cucharada de orégano
1/4 de ají picante o 1/2 guindilla
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharadita de sal
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
Pimienta negra (al gusto)
1 cucharada de vinagre de vino
15ogr de aceite

Antes de empezar hay que decir que la receta es de la Thermomix y queda muy bien, pero también quiero remarcar que esta salsa es muy particular. Si miráis por internet os encontraréis con muchas recetas de salsa chimichurri, lo que hace que muchas veces no acabemos de decidirnos por un criterio u otro. Mi consejo es que probéis varias recetas y luego escojáis aquella que se adapta a vuestro gusto. Por ejemplo, a mí me encanta picante y ácida, en cambio hay personas que les gusta menos picantes o más ácido, etc.

Así pues la receta que os pongo es simplemente una forma de hacerlo, luego tenéis que encontrar la forma de hacer vuestra la salsa.

Después de haber hecho la salsa la voy a dejar reposar durante un par de horas. Respecto al conejo es tan sencillo como ir a la carnicería y pedir que lo queréis al horno. Yo pedí un trasero partido por la mitad.

Los ponemos en una bandeja, cubrimos bien la carne con la salsa y lo dejamos toda la noche. De vez en cuando le damos la vuelta o bien rociamos la carne con la propia salsa. Se mete en la nevera.

Al día siguiente la sacamos de la nevera y precalentamos el horno a 150º. Dejamos una bandeja d rejilla dentro y ponemos una bandeja debajo. Cuando el horno esté caliente ponemos el conejo en la rejilla y vamos rociando poco a poco el conejo con su propia salsa. Lo dejamos más o menos media hora y luego lo ponemos a 175º hasta que se dore. Poco a poco le rociamos la salsa.

Como guarnición he hecho patatas a lo pobre, es decir, patatas cortadas en rodajas y pasadas al vapor. Con un poco de aceite y sal ya está. Me he decantado por esta patata porque lo que ha de destacar del plato es el conejo y el contraste del picante con la suavidad de la patata para mí es de las mejores combinaciones.

Sobre el sabor... Queda bastante picante y muy sabroso, con un punto de sabor cítrico. Espero que os guste. Hay que potenciar el sabor de esta carne ya que no es como el cerdo, por ejemplo. Además, la carne queda muy suave.




¡Buen provecho!

lunes, 25 de julio de 2011

Patatas rellenas de carne

La patata es uno de los elementos más interesantes de la cocina, ya que podemos hacer gran variedad de platos con ella, a parte de la gran variedad de patata que hoy día tenemos.

Hoy vamos a hacer patatas rellenas de carne. Antes de que comencéis a realizar la receta os diré que hay gente que las parte en dos y la vacían. Pero esta forma de cocinar la prepararemos otro día. Para hoy os tengo una sorpresa, eso sí, ya os digo de antemano que este plato lleva tiempo y paciencia.

Los ingredientes son...





-4 patatas medianas.
-Espiral de patatas.





Para la mezcla de la carne...

-300gr Carne picada (100gr de cerdo más 200gr de ternera).
-2 huevos.
-1/3 de cebolla bien picada.
-1/2 ajo.
-2 cucharadas de café de salsa Perrins.
-Perejil.
-Pimienta.
-Nuez moscada.
-Pimentón dulce.
-Sal.
-2 cartones de salsa de tomate frito (o natural).

Antes de nada vaciaremos las patatas con la espiral. Id con cuidado porque el punzón puede salir por un lateral y ya no nos servirían para este plato.

Luego las pondremos a hervir o bien al vapor. NO quitéis la piel porque así es más difícil que se os deshagan.

Si las hacéis al vapor dejadlas entre veinte y treinta minutos, pero no mucho más. Os quedará el centro un poco crudo pero así podremos alisarlas con facilidad.

Mientras se hierven o se hacen al vapor las patatas hacemos la salsa, receta que podéis encontrar pinchando aquí.

Cuando las patatas ya están listas las pasamos por un poco de agua fría y empezamos a pelarlas poco a poco.


Una vez que las hayamos pelado vamos a igualar los lados lo máximos posible. Es complicado igualar los lados la primera vez pero con un poco de paciencia se consigue.

El resto de la patata la trituraremos porque nos servirá de tapón para uno de los lados. Ponemos un poco de puré y metemos la mezcla de carne por el agujero. Podéis ayudaros con un palillo o un pincho para que quede bien compacto.

Precalentamos el horno a 150º por arriba y por abajo. Preparamos una bandeja con un poco de mantequilla, ponemos las patatas, las rehogamos con un poco de aceite y las metemos al horno. Las dejaremos alrededor de una hora.


Mientras prepararemos la mechamel. Los ingredientes son...


1 cucharada de mantequilla
1/2 cebolla
1 vaso de leche
1 cucharada pequeña de maizena
Sal

Ponemos en una sartén la mantequilla (o en su defecto, aceite) y la cebolla y removemos con cuidado. Vamos a esperar que la cebolla se poche un poco y añadimos la leche y la sal y seguimos removiendo.

Diluimos una cucharadita de maizena en un poco de leche fría. Recordad que la maizena no se disuelve bien en líquido caliente. Lo añadimos a la salsa y esperamos a que espese. Retiramos la salsa y batimos bien la mezcla.

Sacamos las patatas y rociamos las patatas con la bechamel. Luego ponemos queso mozzarella, orégano y un poco de pan o galleta rallada a fin de absorber un poco la grasa que pueda haber.

Lo dejamos un cuarto de hora más y ya podemos servir.


Podéis servirlo así o bien en rodajas... Eso sí, cortad con mucho cuidado. Fijaos en el color del plato. Ya os podéis imaginar lo bien que sabe.





La mezcla de una carne bien preparada y la suavidad de la patata hervida y pasada por el horno valen el tiempo que he tardado en cocinarlo. Os animo a que lo probéis.

¡Buen provecho!

viernes, 22 de julio de 2011

Pasta con salsa boloñesa

Hola de nuevo!

Después de tanto tiempo vuelvo a coger el blog para hablaros de la salsa boloñesa. Está claro que gran parte del truco es el tiempo que dejemos la salsa en el fuego. Los más tradicionales empiezan a cocinar la salsa boloñesa el día anterior.

En mi caso voy a dejarlo alrededor de una hora y media. Además voy a hacer boloñesa para dos días, ya que como sabéis la salsa boloñesa se puede emplear de muchas maneras.

Los ingredientes que utilizaré son:

-300gr Carne picada (100gr de cerdo más 200gr de ternera).
-2 huevos.
-1/3 de cebolla bien picada.
-1/2 ajo.
-2 cucharadas de café de salsa Perrins.
-Perejil.
-Pimienta.
-Nuez moscada.
-Pimentón dulce.
-Sal.
-2 cartones de salsa de tomate frito (o natural).


Primero de todo ponemos la carne picada en un bol. Añadimos los huevos, sal, nuez moscada y la pimienta negra. A parte cortamos la mitad del ajo en trozos pequeños. Os recomiendo que le quitéis el corazón para que no repita tanto. Cortamos la cebolla en trozos pequeños y los añadimos a la mezcla. Por último echamos la salsa Perrins y mezclamos todo bien.


En segundo lugar ponemos en una sartén un poco de aceite de oliva y encendemos el fuego más o menos a 7.5 en vitrocerámica (fuego medio).

Cuando el aceite esté caliente (ojo, no quemando), ponemos la mezcla en la sartén y con una espátula vamos desmigajando la carne. Cuando esté cocinada empezaremos a verter el tomate poco a poco. Mi consejo es que echéis un chorro a fin de rehogar la carne. Mientra,s id removiendo poco a poco y cuando la carne ya haya cogido el color del tomate añadís un poco más. Es el momento de bajar el fuego a 4.5 ó 4 (en vitro).


No hace falta que estéis todo el rato pendientes de la salsa, basta con remover cada diez minutos más o menos. Poned la tapa ya que así conseguiréis que no os quede una salsa seca. Cuando observéis que la carne ha absorbido la salsa de tomate, entonces añadís un poco más. Dejad un poco de salsa de tomate para el final.

Es un proceso lento pero merece la pena, os lo aseguro. Sobre todo aprovechad y haced salsa para dos veces a fin de aprovechar el gasto de gas o electricidad.

Cuando la salsa lleve más o menos una hora añadiremos el pimentón dulce. Yo le pongo unas dos cucharadas de café, aunque reconozco que a mí me encanta. También podéis ponerle si tenéis cajún en vez del pimentón. A mí particularmente me gusta mucho porque le potencia mucho los sabores. Como esta vez no tenía me he conformado con el pimentón.

Mientras prepararemos la pasta. Como he dicho antes esta salsa la podéis emplear para lasañas, pizzas, etc. Ya os iré poniendo las recetas para que lo veáis. En mi caso hoy voy a preparar macarrones. Como ya he dicho en otras entradas es importante dejar la pasta el tiempo suficiente para que no se pase. No hay nada peor que, después de haber hecho una buena salsa, la pasta quede aplastada y deshecha.

Ponemos agua a hervir con un poco de sal y cuando hierva echamos los macarrones. Los dejaremos según las indicaciones de la marca, ahora bien, normalmente son unos diez minutos más o menos. Cuando estén listos, los colamos y echamos agua fría, ya que si no corremos el riesgo de que queden apelmazados.

No os preocupéis por si quedan fríos, si la salsa está caliente la pasta cogerá temperatura. De todos modos podéis añadir la pasta a la sartén de la salsa.

Cuando pase la hora, hora y media o el tiempo que vosotros consideréis ajustado quitad la tapa. Si consideráis que necesita espesar un poco basta con que lo dejéis cinco minutos sin tapa. Añadís un poco más de salsa de tomate, removéis y ya está lista para servir.

Aquí tenéis una imagen de mis macarrones con salsa boloñesa... Espero que lo disfrutéis. No os olvidéis del parmesano!!



Bon proveito!!

jueves, 31 de marzo de 2011

Las patatas del tío Ángel

Las llamamos así porque eran precisamente las preferidas de un tío mío. La verdad es que quedan muy sabrosas.

Los ingredientes son:

-5 patatas medianas.
-50gr de chorizo (si puede ser ibérico mejor).
-50 gramos de lomo.
-2 cucharadas de comino.
-4 clavos.
-2 cucharadas de pimentón dulce/picante.




Vamos a pelar y lavar las patatas y las vamos a cortar en cuadros pero como nos interesa que suelte el almidón, cortamos hasta la mitad y luego estiramos, de forma que queda así.


Una vez cortadas las patatas las ponemos a hervir con sal, el comino y el clavo. Os recomiendo triturar un poco el comino para no encontrar los trozos enteros. El clavo lo hemos dejado entero para poder apartarlo después de hervir la patata.

Mientras ponemos aceite en una sartén de forma que cubra el fondo y ponemos un ajo. Cuando este esté dorado lo sacamos y freímos el chorizo. Cuando esté dorado lo sacamos y freímos el lomo.

Esperamos a que el aceite se enfríe para echar el pimentón a la sartén. Volvemos a calentar un poco el aceite y removemos.

Colamos las patatas, apartamos el clavo y con un cucharón/varilla la trituramos. Queremos que no nos quede homogénea, sino con trozos de patata. Cuando lo tengamos bastante triturado añadimos la salsa. Sólo queda servir.


El colorido y el sabor del plato merece la pena. Espero que lo probéis prontito! Sólo quiero añadir que lo podéis realizar con panceta u otros embutidos.

Bom proveito

miércoles, 30 de marzo de 2011

Empanadillas de atún

¿Os acordáis de la masa para empanada gallega que hicimos la semana pasada? Bien hoy la hemos descongelado. Como os dije deberéis ponerle un poco de harina a fin de absorber el agua que pueda desprender.

Dividimos la masa en bolas del tamaño de la mano. No las vamos a hacer muy finas porque se pueden romper. El relleno es el mismo que el de la empanada gallega. Podéis encontrarla en la receta del sábado pasado.

Esas bolas las aplastaremos haciendo un círculo. Como he dicho anteriormente no vamos a hacerlas muy finas. Luego añadimos el relleno y cerramos con el propio dedo. Esto es lo bueno de la masa casera. A parte de que no tiene ningún tipo de antioxidante, por ejemplo, es una masa lo suficientemente fresca como para sellarse sin problema, cosa que a veces no es tan fácil con masas preparadas.

El aceite para freír deberá estar a 150º. Si no ponéis el fuego lo suficientemente fuerte las empanadillas se empaparán de aceite y para mi gusto, se volverán incomestibles.

La palabra es... deliciosa... Porque es el sabor que realmente tienen. Fijaos en cómo quedan por dentro. Quedan muy, muy esponjosas y la masa queda crujiente por fuera. Es un plato diez.


sábado, 26 de marzo de 2011

Empanada gallega de atún

Hoy va dedicado a otra de mi madres, la que me enseñó a hacer precisamente este manjar, porque hay que decir que una empanada bien hecha es un verdadero manjar.

Ingredientes:

-500gr de harina.
-125ml de aceite.
-125ml de leche.
-125ml de agua.
-25gr de levadura.
-25gr de mantequilla.
-2 huevos (1 para pintar).
-1 cucharada pequeña de sal.

Para el relleno:

-500gr de atún.
-1/2 pimiento verde.
-1/2 cebolla grande.
-1 cucharada pequeña de pimentón dulce o picante.
-Sal.

Hoy he hecho primero el relleno, aunque evidentemente lo podéis hacer mientras la masa fermenta. Pero ahora entenderéis porqué.

Lavo y corto en trozos pequeños el pimiento y la cebolla. Ponemos una sartén a fuego medio con un poco de aceite. Cuando esté caliente ponemos la cebolla y vamos removiendo hasta que se poche. Luego añadimos el pimiento verde y bajamos el fuego.

Cuando los ingredientes estén más o menos cocidos añadimos el atún. Volvemos a remover y bajamos el fuego al mínimo. Voy a dejarlo reposar mientras hago la masa, removiéndolo de tanto en tanto a fin de que no se queme.

Ahora toca preparar la masa: templamos el agua, le añadimos la levadura y la sal y removemos bien hasta que sea una mezcla homogénea.

Echamos el harina y hacemos un volcán. Añadimos la levadura y con la mano, vamos poco a poco mezclándola con el harina. Luego echamos el resto de los ingredientes. Os recomiendo que la mantequilla esté derretida a fin de que se mezcle mejor.

Estoy de acuerdo en que el sabor de las recetas es diferente dependiendo del lugar donde se cocinan. Esto es evidente, pero el amasado también es muy importante. Por ejemplo, normalmente se recomienda amasar y añadir harina según la masa vaya aceptando. En mi caso añado harina pero no mucho más, dejando la masa muy suave. Una vez hecha la mezcla lo que observo es que ésta quede muy flexible, muy suave. No hacemos nada más. Hay que tener cuidado porque si se amasa y se le pone mucho harina conseguiremos una masa correosa y eso no es bueno.

Ponemos la masa en un recipiente y la ponemos en un sitio templado. Si no lo tenéis precalentad el horno hasta que quede a una temperatura cálida.

Es en este momento cuando retiramos la mezcla del fuego y le añadimos el pimentón. Aunque creáis que dejarlo tanto tiempo no marca la diferencia sí que lo hace. Una buena mezcla necesita de tiempo y paciencia.

Esperamos de una hora a hora y media y la ponemos en la superficie de trabajo. Ahora es el momento de añadir un poco más de harina si necesitamos más consistencia. Con un rodillo estiramos la masa inferior. Ésta puede ser un poquito más gorda ya que es la base y la ponemos en una superficie untada en aceite previamente. Ponemos el relleno y hacemos la tapa, que tiene que ser finita a fin de que nos quede crujiente. Hacemos un pequeño agujero en medio a fin de realizar la chimenea. Hay quien pone el aceite de la mezcla en la chimenea a fin de que quede suave.

Con la masa que sobre hacemos tiras y las disponemos a lo largo y ancho de la masa, trenzándolas.

Batimos el huevo y con un pincel pintamos la parte superior y con un tenedor pinchamos la masa a fin de que cuando se caliente no se infle la parte posterior y se nos rompa. La ponemos en el horno a 150º durante más o menos tres cuartos de hora, dependiendo de lo grande que sea. Es importante saber que, si os sobra masa, podéis congelarla. Eso sí, cuando la descongeléis deberéis añadirle un poco de harina para que no quede con demasiado agua.

Este es el resultado.

Queda muy, muy suave y la parte superior muy crujiente. La masa ha quedado realmente esponjosa.

Si os sobra masa podéis hacer lo que se llama vulgarmente como "churros". Simplemente hay que hacer tiras con la masa sobrante, freírla y añadirle azúcar al final.


Bon proveito

viernes, 11 de marzo de 2011

Alcachofas rebozadas con milhojas de patata

Esta receta va dedicada a la madre de una de las personalidades de Meler (¡Gracias por la idea de la alcachofa!) y por el padre que me compró la mandolina (maravilla de cortadora). Ayer sobraron alcachofas así que hoy las vamos a cocinar de otro modo ¡A ver cuál os gusta más!

Para el plato de hoy necesitaremos (2 personas):


Para el rebozado:


-4 Alcachofas (a gusto del comensal).
-Harina.
-Huevo.
-Perejil.
-Sal.




Para las milhojas:


-1 patata grande o dos pequeñas.
-1/2 cebolla.
-Ajo
-Sal.
-Pimentón.
-Pimienta.




Este plato es muy sabroso y combina el sabor dulce de la alcachofa con la suavidad de la patata y la cebolla. Merece la pena que lo probéis en casa, muy sencillo de hacer, eso sí es para días en los que tengáis un poquito de tiempo. Hace dos años, en el hotel Melià de Girona, tuve la oportunidad de probar unas patatas cortadas en láminas finas, muy sabrosas. Ahora, mandolina en mano, puedo realizar la receta con mucha más comodidad.

Primero de todo vamos a repasar cómo preparar bien las alcachofas. Para limpiarlas bien lo que haremos será ponerlas durante media hora a remojo con un poco de sal y limón (en su defecto un poco de vinagre). Luego vamos a quitarle las hojas externas, que son las más duras y el tallo. Es recomendable ponerse unos guantes, ya que suele dejar las uñas negras.

Cortamos el corazón de la alcachofa en dos mitades. Observad que hay unos pelitos en el centro de la alcachofa. Con un cuchillo "rebanamos" esos pelos.



Luego las ponemos durante 20 minutos al vapor para que queden más suaves. Si vais con el tiempo más ajustado podéis aprovechar y hervir alcachofas para hacerlas dos días diferentes. No es necesario que os hartéis a alcachofas ya que las podéis congelar.

Vamos con la segunda parte del plato. Vamos a aclarar qué tipo de patata es. Hoy empleamos la patata gallega. Por la foto anterior podéis observar que es de color terroso por fuera pero por dentro es muy blanca. Es ideal para hacer patatas fritas porque quedan crujientes y tienen un pequeño sabor a castaña que me encanta. Al contrario que la patata roja que tarda más tiempo en cocerse la patata gallega tarda menos y no es tan harinosa como la amarilla.

Bien, vamos a realizar el plato. Primero cortamos las patatas en rodajas. Si tenéis una mandolina, mejor que mejor, las cortaréis mucho más rápido. Si no tenéis mandolina procurad cortar fino. Es importante que mantengáis el orden de corte, es decir, no mezcléis todas las rodajas porque al montar el milhojas vamos a intentar que nos quede lo más armónico posible (tampoco pasa nada si no nos queda uniforme).


Después cortaremos la cebolla. Nosotros la hemos cortado en rodajas un poquito más finas que la patata, ya que me gusta que la cebolla quede bien cocida.


A parte untamos aceite en una bandeja. Simplemente es para que no se nos peguen, no hace falta poner mucho. Luego ponemos el ajo y vamos a distribuir las patatas por orden, de más grande a más pequeña. Ponemos una capa de patata, rociamos un poquito de aceite, salpimentamos y ponemos una capa de cebolla. Ponemos otra rodaja de patata y repetimos el proceso hasta hacer tres capas, cerrando con patata.



Precalentamos el horno a 150º por arriba y por abajo durante cinco minutos. Mientras cubrimos la bandeja con papel de plata, ya que no queremos que se nos quemen los ingredientes, sino que se cuezan para que tengan una textura suave. Ponemos la bandeja en el horno y la vamos a dejar durante media hora a 150º.



Ha llegado el momento de rebozar las alcachofas ya hervidas. Ponemos aceite en una sartén o freidora y lo ponemos a fuego medio-fuerte (7'5 de 9 en vitro). En un plato ponemos la harina y en otro batimos un huevo y le añadimos un poco de perejil. Para hacer un buen rebozado con una verdura que no es precisamente lisa es difícil. Lo que hemos hecho es poner un poco de sal a las alcachofas, enharinar y pasar por huevo alternativamente dos veces, asegurándonos que la alcachofa queda realmente cubierta. Si pensáis que será un rebozado muy pesado andáis desencaminados, todo lo contrario.

Ponemos las alcachofas a freír. Vigilad que haya suficiente aceite para que queden fritas por todos lados o al menos moverlas bien.

Sacamos la bandeja del horno, retiramos el papel albal y con una cuchara rociamos las patatas con el aceite del fondo. Nosotrs vamos a darle un toque personal añadiendo un poco de pan rallado y pimentón (dulce o picante, el que os guste más). y por último le damos un golpe de calor para que se doren con el horno a 200º.

Ahora sólo queda emplatar. Si queréis que vuestra milhojas sea más alta sólo debéis montar unas patatas sobre otras.


Bom proveito!!

miércoles, 9 de marzo de 2011

Sopas mallorquinas con canela

¿Habéis visto Ratatouille? ¿Os acordáis cuando el crítico culinario probaba el plato de ratatouille y recordaba su infancia? Bien, pues hay platos que consiguen ese efecto, trasladarnos, casi mágicamente, a un momento o a un lugar. Eso mismo me pasa con el plato de hoy.

Cabe destacar que hay múltiples formas de hacer las sopas mallorquinas, así que lo que voy a escribir es tan sólo una forma de hacerla. Podríamos decir que hay tantas formas de cocinar las sopas como mallorquines.

Hay que distinguir dos tipos de sopas mallorquinas: las de verduras y las de matanza. Creo que queda claro cual es cual. Nosotros hoy vamos a cocinar las sopas de verduras, pero con un pequeño toque de canela.

La receta me la enseñó un matrimonio mayor al que cuidaba. Antes de añadir las sopas le pusieron un poco de canela, cosa que me sorprendió mucho favorablemente.

En fin, vamos con los ingredientes para dos personas:

-100gr de espinacas.
-100gr de coliflor.
-1/2L de agua.
-1 tomate.
-1/2 cebolla.
-1/2 pimiento rojo pequeño.
-Ajo.
-Pimentón dulce.
-Pimienta.
-Canela.
-Perejil.
-Sal.


Otra cosa fundamental es el pan. Se utiliza pan moreno pero en láminas muy finas. Encontrarlo fuera de las islas puede ser algo complicado pero no imposible. También se puede intentar hacer con algún otro pan, aunque evidentemente el sabor no será el mismo.


Fijaos en lo fino que es si lo comparamos con un dedo.



Para empezar lavamos y cortamos todos los alimentos. La cebolla, el pimiento rojo y el tomate lo cortaremos a cuadros pequeños mientras que las espinacas y la col (repollo) las cortaremos en tiras finas.

Lo ideal es cocinarlo en una cazuela de barro pero si tenéis vitro evidentemente lo tendréis más difícil. Así que ponemos una olla o una cazuela en el fuego (más o menos a 7 de 9 en vitro) con tres cucharadas de aceite y cuando esté un poco caliente ponemos el ajo chafado. Así que esté dorado añadimos la cebolla y vamos removiendo a fin de que no se queme.

Cuando la cebolla esté un poco dorada ponemos el pimiento rojo bien troceado y seguimos moviéndolo de tanto en tanto. Cuando el pimiento rojo comience a pocharse añadimos el tomate en trocitos y lo mezclamos todo. Le bajamos un poco el fuego si creemos necesario. Si en el proceso veis que necesitáis añadir un poco más de aceite se lo ponéis. Echamos un poco de sal y perejil.

Pasados unos diez minutos ponemos las espinacas, sin tallo y troceadas. Lo removemos todo a fin de que se rehogue todo bien y esperamos a que la espinaca absorba el aceite. En ese momento ponemos la col troceada y la mezclamos bien con todo a fin de que coja sabor. Luego añadimos un poco de pimentón dulce, pimienta y un poco más de sal.

Así que la col ya se haya rehogado bien añadimos el agua, bajamos un poco más el fuego y tapamos. Vamos a esperar más o menos un cuarto de hora.


Mientras se acaba de cocinar ponemos en un plato hondo las rebanadas de pan y espolvoreamos la canela. Nosotros hemos puesto cuatro rebanadas por plato y la canela va un poco al gusto, aunque mi consejo para estas cantidades es un poco más de media cuchara de café. Lo importante es que le de un toque, no que nos mate el sabor de la sopa.



Hay quien pone el pan en la misma fuente de la sopa. Yo lo hago así porque siempre cocino de más y el pan, aunque es bastante resistente, de un día a otro puede quedar demasiado blando y hay a quien no le gusta esa textura. Fijaos que el pan ha absorbido todo el caldo. Creo que la sopa ideal es la que al acabarla no queda ni verdura ni caldo, sin tener que poner mucho pan para conseguir ese resultado; es decir, todo en su justa medida.

Bon profit!